¡Se embarra! 3:)
14 de julio de 2014
24 de junio de 2014
¡Cojámos!, así de explícito, así de vulgar.
En la cama mientras nuestros cuerpos se rozan, se desean tocar; la lujuria nos invade, nos incitamos a amar. Juguemos entre las colchas; yo soy la espina y tú una bella rosa. Envenenaré tus besos con mi cuerpo, nos encenderemos como fuego e incendiaremos nuestros más profundos sueños.
En la cama mientras nuestros cuerpos se rozan, se desean tocar; la lujuria nos invade, nos incitamos a amar. Juguemos entre las colchas; yo soy la espina y tú una bella rosa. Envenenaré tus besos con mi cuerpo, nos encenderemos como fuego e incendiaremos nuestros más profundos sueños.
Sujetaré tu cintura y te pondré de cabeza, tocarás el infierno y yo rozaré los cielos, navegaré por tu cuello y cantarás tus más ocultos deseos...
Pero, ¡espera un momento!
Ahora, cojámos en el suelo.
Destilemos nuestros sentimientos, como niños pequeños. Todo empezó como un juego y terminó en orgasmos internos; sin permiso te arrancaré el calzón, y entre los laberintos de tus piernas, te besaré el corazón.
Guillermo J. Martínez
6 de junio de 2014
Te lubrica mi mirada
Yo se que te lubrica mi mirada.
Te miro por unos segundos,
cierras los ojos...
y te encuentras acalorada por la brisa,
que se mete por entre tus piernas,
mis pasos hacia ti te hacen blandir mil fósforos,
y mil fósforos se encienden cuando sientes mi olor,
que tus ojos se prenden como malezas,
y mi boca te enciende el ombligo,
...yo se que goteas con mi mirada.
Que mis manos te arden los pechos,
y se encienden como dos volcanes,
que tus pechos me crucifican las manos,
y tus manos se internan en mi cintura.
Que mi aliento te calienta las piernas,
y mi saliva te nubla los labios,
que se turban como el Tigris y el Eufrates,
que no puedes permanecer cerrada.
Y te preguntas ¿Yo puedo sentir eso?
Me salpica de sudor tu revolotéo,
Golondrina, te despojas de tus plumas.
Y te entregas a la gravedad de frente,
aprietas los ojos y tu boca se abre,
musitas casi delirante.
...y yo se que te llueves con mi mirada.
El aire escapa ahogado,
con el recuerdo de tu pecho.
Se agitan tus caderas,
y sientes como se desespera tu lengua,
que busca la carne mas dura,
como buscando coyonturas
en un faro luminoso,
que tus manos, como naufragos,
han podido al fin hallar.
Las torpezas te consumen,
desesperas de pasión,
solo buscas nieve a oscuras,
y te excita su sabor.
Abres los ojos...
y yo ya no estoy.
22 de mayo de 2014
9 de mayo de 2014
Llegar en taxi
Ya había pasado algo de tiempo desde nuestro último encuentro y ahi estábamos, a unos cuantos metros de la avenida; envueltos en las sombras de lámparas fundidas, árboles frondosos y autobuses eternamente estacionados.
Buscamos un lugar para saludarnos apropiadamente, y mientras mis manos acaricaban sus nalgas y la atraían hacía mí, rodeó mi cuello con sus brazos y susurró un Hola al sentir mi pene acomodándose entre sus piernas.
Ya excitado, la cubrí con mi abrigo y empecé a levantarle la falda cuando escuchamos que alguien se acercaba.
Ya excitado, la cubrí con mi abrigo y empecé a levantarle la falda cuando escuchamos que alguien se acercaba.
¡Espera!
Me tomó de la mano y, aunque molesto por la interrupción, la seguí a la avenida. Y, a diferencia de otras veces, conseguimos transporte facilmente. Avanzamos un par de cuadras en silencio hasta que ella me preguntó
¿Estás molesto?
Me acomodé en su cuello y la abracé por la cintura.
No, solo... ¡Ansioso!
Refugiados en la oscuridad de la cabina y alentados por un chofer casi invisible, mi mano pasó de la cintura a su vientre y de ahí a sus pechos. Se acercó y susurró a mi oído ¿Y habrá algo que pueda hacer para que no te sientas así? mientras su mano acariciaba y apretaba cadenciosamente mi entrepierna.
Le sonreí y contesté ...Sigue
Le sonreí y contesté ...Sigue
¿Me extrañaste, Senpai? preguntó, y no tuve manera de negarlo con mi miembro creciendo entre sus dedos ¿Sabes quién te extrañó?
Mi mano, que se abría paso entre sus piernas podía percibir, aún sin llegar más alla de su ropa, lo deliciosamente húmeda que estaba.
...Creo tener una idea
Sujetó con más fuerza y su mano cobró velocidad.
Dime, Senpai... ¿Quieres correrte?
Pero ya no tuve cabeza para responder.
...Creo tener una idea
Sujetó con más fuerza y su mano cobró velocidad.
Dime, Senpai... ¿Quieres correrte?
Pero ya no tuve cabeza para responder.
2 de mayo de 2014
Mónica
Había llegado la hora de decirnos adiós por el momento, nos despedimos y te acercaste para darme un beso en la mejilla. Como aquella vez que teníamos tan poco de conocernos... la recuerdas?
La química saltó al rozarnos las mejillas, al sentir nuestro aroma y sabernos tan cerca, que dejamos la sensatez y comenzamos a besarnos.
Me llevaste al interior de mi habitación; ya todos dormían, así que nadie notó nuestra ausencia.
Me desabrochaste la blusa y con un rápido ademán mis pechos fueron liberados. Desabrochaste los botones de tu camisa, te sacaste el cinturón y bajaste la cremallera.
Estabas tan excitado que solo continue lo que los besos habían comenzado...
Lo lleve a mis labios, jugaste y lo paseaste por mi senos visiblemente excitados, te mamé la verga una y otra y otra vez... me sentía tan húmeda y tu cara era de placer, así que me dejé llevar.
...Darte placer me provocaba tanto placer...
En un momento, cuando mas duro te sentía, la tomaste con la mano y comenzaste a jalarla con mucha fuerza, hasta que te veniste sobre mi boca, mi cara y mi pecho, me dijiste:
-Ahora si estás contenta.. Mónica?-
Reí y dije
- Si -
Dibujaste algo sobre mis pechos, me diste un beso y yo... desperté.
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