19 de febrero de 2014

Un lunes cualquiera...

A veces los lunes tienen la emoción del fin de semana acumulado, los pendientes que se deben de atender con precisión y esa adrenalina de hacerlo pronto. Si, era un lunes como cualquier otro lunes de cierre de mes...

Sonó mi teléfono, contesté y la llamada era para él. En realidad no era raro que sus llamadas terminaran ruteadas a mi extensión, pero, justo en ese momento yo tenía otra llamada en el celular y no podía atenderla o rutearla... Como si lo hubiera ocurrido de manera premeditada, entró a mi oficina y tomó su llamada ahí en mi teléfono... en mi lugar.

La noche había caído temprano y en verdad queria salir, estaba cansada y pensaba en aquel chico que continuaba llamándome pero no era lo que yo buscaba para mi, y ahora tenía que terminar mi llamada y tratar de salir, el camino a casa acompañado de Bublé y la nostalgia de aquellas vacaciones en el mágico sitio arqueológico en medio de la selva...

Me dejé llevar por mis pensamientos y no me di cuenta que de nuevo eramos los últimos en el lugar, todos se habían ido al menos dos horas antes. Logré colgar mi llamada y entonces regresé de mi ensoñación para verlo ahí, hablando desde mi teléfono cubriendo por completo la salida de mi escritorio. 

En realidad no era físicamente imposible de salir de mi escritorio, pero estaba cansada hasta para pensar cual sería la manera correcta de pedirle que se moviera, así que me volví a la ventana, suspiré con nostalgia y comencé a guardar mis cosas.

Lo escuché diciéndo algo, pero era algo para mí, había estirado tanto el cable del teléfono que éste estuvo a punto de caer, así que se acercó un poco más para evitarlo y me hizo voltear...

Yo estaba sentada, distraía y él, bueno... él estaba de pie junto a mi, estaba tan cerca, tan cerca de mi, que mi corazón empezó a latir de nervios por la invasión y por la anticipación, mis palmas se pusieron ansiosas y mis labios se  humedecieron ante la vista...

Me ocupe las inquietas manos tomando mi celular para que no lo notara, pero él estaba tan cerca, y la vista era realmente maravillosa que anhelaba tanto desabrochar su cremallera y tocarle, sentirle creciendo entre mis dedos...

Siguió hablando y yo no pude volver a mi ensoñación, estaba maravillada por la vista, sus pantalones eran tan ajustados que practicamente podía ver su verga dibujandose sobre el pantalón, creciendo por su pantalón, hinchándose hasta que me di cuenta que no lo estaba soñando.

Le habían dejado en espera y se quedó ahí, mirándome mirarle.

No se si se sintió demasiado "ajustado" o si empezó a leer mis pensamientos, pero metió una mano por su pantalón tratando de quedar un poco más cómodo y al no lograrlo, desabrochó un poco su cinturón y el botón del pantalón...

No quise mirarlo a los ojos, esa vista era todo lo que yo necesitaba para imaginarlo posandose por mi cuello y mi pecho, rosando mis mejillas y mis labios..
 
No lo pensé, él acababa de volver a su llamada y yo, bajé su cremallera, justo para ver liberada su longitud sobre mis manos.

Era hermoso, alguna vez había soñado con él, pero ahora era real. Estaba frente a mi y sobre mis manos.

Lo tomé firmemente con una mano y comencé a masturbarlo lentamente, mientras lo sentía endurecerse cada vez más, despacio, despacio y aprieto, despacio, despacio y vamos de nuevo, entonces la vi, esa gotita que te dice que lo estás haciendo bien y que está lubricándose, así que con el dedo índice la probé y comencé a lubricar su glande.

Lo escuché a lo lejos tratar de mantenerse serio por el teléfono, pero su respiración se había vuelto agitada y supe entonces que tenía que besarlo.

Lo besé despacio, suavemente, solo rozando mis labios,acariciando con mi lengua su verga, despacio, suavemente, pero estaba tan firme, tan cálido, tan excitado... 

Acarició mi cabello suavemente y despacio me invitó a meterla mas dentro... La chupé toda, pasé mi lengua desde el glande hasta la base, la tomé firmemente entre mis manos y la metí un poco mas, con pequeños embistes, primero despació, después más y más rápido. La saqué y la posé sobre mi cuello, se sentia tan suave su piel sobre mi piel, su calor y humedad. Tan suave y tan firme, tantas sensaciones llenandome en los labios, inundándome, abrí un poco las piernas y comencé a acariciarme, él seguía con su mano en el teléfono y jugueteando con mi cabello, sin poder casi moverse mas que esa cadencia para ayudarme con el ritmo. Yo estaba tan húmeda y comencé a gemir, pero él me recordó que estaba en llamada y que justo a fuera en el pasillo había cámaras con micrófonos.

Me sentí un poco limitada, pero lo estaba disfrutando tanto... continuamos con el vayven y así sin planearlo los dos llegamos al climax.

Terminé de guardar mis cosas y me fui, pensando que de haber sido una escena erótica censurada el habría estado jugando con el bolígrafo que traía en la mano y a la hora de llegar el resorte se le habría escapado de entre sus manos, obligándolo a esconderse detrás de mi archivero.