6 de septiembre de 2012

En la oficina


La mandé llamar porque aún faltaban sus firmas en algunos documentos. Y a penas atravesó el umbral de Dirección, cerré la puerta tras ella.

Sonreímos ante la ironía.
Llevábamos algunos días buscando un momento para despedirnos antes de que acabara el curso pero no habíamos encontrado el momento. La oportunidad...

Tenía poco que el Director había tenido que salir a una de sus juntas de emergencia, la conserje no había asistido ese día (así que no había nadie que entrara y saliera de la oficina) y cómo los maestros estaban ensayando con sus grupos en el patio, con las bocinas a TODO volumen, a nadie extrañaba que la Dirección estuviese cerrada.

¿Con qué quieres empezar?
Me prometiste un abrazo pero...
¡Será el abrazo entonces!
Y sonreí satisfecho con su elección.

Pasé mis brazos por su espalda y cintura, mientras ella rodeaba mi cuello y nuestros cuerpos se encontraron cada vez más cercanos y conocidos. Entonces, en un acto más instintivo que razonado, decidí traspasar el límite implícito. Deslicé mis manos hasta alcanzar sus nalgas y por un segundo sentí su cuerpo respingar.

Ni siquiera me miró.
Se quedó tan quieta que temí su posible reacción pero ninguno de los dos soltó al otro, entonces acercó aún más su cuerpo al mío e inició un vaivén muy sensual, rozando su cadera con la mía. Mi erección no tardó en estorbarle.

Se tomó su tiempo para acomodarse y yo me dejé hacer, cuando  nuestras intimidades se encontraron levantó por fin su rostro, buscó mi mirada y suspiró:

...Rico.

Y en ese momento, todo lo demás me importó un pepino.

3 de agosto de 2012

Por tu culpota, hoy voy a soñar con chocolate...
¿Me dejarás con las ganas?

1 de agosto de 2012

Cincuenta sombras de Grey

Recientemente empecé a leer este libro por recomendación de una amiga y debo decir que estoy complacido por el lenguaje sencillo y directo de la autora, de las descripciones que hace a través de su personaje principal, Anastasia Steele, pero sobre todo del erotismo que destila cada letra que le pertenece a Christian Grey.

No, no es una lectura sencilla ni para todo el mundo porque para entrar en el mundo de Cincuenta sombras... hay que ser la completamente-entregada-por-amor o el oscuro ser que ella intenta descubrir y amar.

Libera tu mente le dice Christian a Ana, disfruta sin prejuicios parece decir E.L. James a los lectores.

23 de junio de 2012

Sábana adentro


Siendo uno de los últimos equipos en la competencia de la escuela, sólo quedaba una prueba... hacer la hilera de ropa más larga. Suéteres y chamarras, zapatos y tenis, calcetines, gorras, playeras y... ¿blusas? Si, mucha ropa propia y prestada se colocó en la plataforma del patio, atravesó el estacionamiento pero pocos se desprendieron de su ropa como Ella. ¡Y por su puesto que no me quise quedar atrás! Poco a poco me fui despojando de cuanto llevaba puesto hasta que sólo una sábana prestada fue lo único que me cubrió.

Entonces, Ella colocó el clavo del ataúd de nuestros contrincantes; se sacó, como haciendo un truco de magia, el brassiere por debajo de un jumper que también le habían prestado... Y eso fue lo último que pudo soportar mi cordura. Como si mi piel fuera la raposa tela de mezclilla, podía imaginar la calidez y suavidad de su piel rozándose contra la mía, envolviéndola; imaginar la dura unión de las costuras calentándose en la entrada de su intimidad como si fuera la punta de mi pene. La fría tela acariciando su espalda y marcando sus suaves nalgas.

Sus pechos firmes apretados en el peto del jumper y en contacto directo ahora que ya no llevaba puesto el sujetador. Sus pezones, endureciéndose cada vez más por la extraña sensación que le producía el roce de las fibras...

¡Qué suerte que llevaba una túnica amplia! Porque la erección para ese momento ya era evidente. Fuimos anunciados como el equipo ganador y cada quien fue tomando lo suyo. Yo recolecté mis prendas de dónde las había y con la ropa bajo el brazo busqué un lugar donde vestirme. Pero, al entrar al hall del edificio más alejado, me quedé de una pieza. Ella también se detuvo, sin saber exactamente que hacer; si terminar de quitarse el overol o ponerse la prenda que tenía más cerca. Nos quedamos así por un rato que pareció eterno y entonces me acerqué a Ella, la tomé de la mano y me sonrió...

¿Hay lugar en esa sábana? Y yo abrí mis brazos para recibirla.

14 de junio de 2012

No me despiertes

Porque he estado soñando con tus labios y tu sonrisa traviesa, tus dulces besos; soñando con tus pechos asomándose descarados por el escote de tu vestido azul, provocandome a sentirlos palpitar en mis labios y probar su sabor en mi boca; he estado soñando con tus nalgas ¡Dios, cómo me gustan! Y aún, después de tanto tiempo, siento su forma y firmeza en las palmas de mi manos...

¡Quiero seguir soñando, poseyéndote en mis sueños!

Soñar con labios que han dejado atrás la timidez y besos que se beben sin pudor; soñar con manos que buscan y se encuentran en cada palmo de nuestros cuerpos; dedos que acarician, que aprietan, rasgan... Quiero seguir soñando con el calor y la humedad de tu interior, con la sed que solo calma tu fuego; soñar con la violencia sin control del acto de amor.

Quiero aturdirme con el jadeo, bañarme en el sudor, buscar lo que ven las miradas perdidas, sentir el límite y experimentar la explosión de placer llenándote y cubriéndome.

Sonríes...
Y yo ya no quiero despertar.

7 de mayo de 2012

Anillo

NUNCA se había visto TAN bien en otra mano
;)

5 de mayo de 2012

El regalo

Cuando escuché el pitido de la entrada, anunciando la llegada de un nuevo cliente, una ola de sensaciones sacudió mi cuerpo. Temor, ansias, nervios, deseo...

Y, cómo imaginé, quien subía las escaleras era ella acompañada del anfitrión. Sonrió al verme y caminó a mi encuentro en la mesa más alejada del piso. Me apresuré a ponerme de pie para darle su abrazo de cumpleaños y así nos quedamos, reconociéndonos por proximidad a través del contacto de nuestros cuerpos. Hasta que se acercó el mesero.

¿Puede darnos un momento? le pedí, y se alejó por donde había llegado. Nos separamos a penas unos centímetros pues brazos y manos se negaron a soltarse más de lo necesario.

¡Hola!
¡Hola! Me respondió y sonreímos embobados cada uno por la presencia del otro.

Tomamos asiento.

El traje sastre gris hubiese parecido una elección excesivamente discreta de no ser por lo bien que delineaba su cuerpo y bajo el chaleco, un botón travieso dejaba ver a penas el nacimiento de sus pechos a través de la blusa blanca.

Vas a tener que pedir ligero... Le dije de improviso. Abrió los ojos sorprendida y, reponiéndose, me ofreció Si es por dinero... Reí cínico y le dije No, no es eso. Cómo puedes ver, vengo con las manos vacías pero eso no significa que no haya pensado en tí o en qué podía darte... Pero necesito tiempo.

Llamé al servicio y pedí las cartas. Ordenamos pastel y café y cuando se retiraba el mesero, la miré y le dije Voy a hacerte DOS propuestas, una de ellas, la que elijas, será tu regalo... tragué saliva, nervioso por lo que estaba por decir A unos minutos de este café hay un hotel... Me detuve esperando alguna reacción pero como no la hubo, seguí Donde tú y yo podemos... pero las palabras me traicionaron y no pude decir más. Apenado, busqué su mirada y ella me sonreía ruborizada. Mis dudas desaparecieron.

El pastel llegó y entre bromas y tonteras se fue acabando. Aún daba sorbos a mi taza de chocolate cuando me sorprendió con la pregunta ¿Y cuál es la segunda opción? La miré sin dejar de empinar mi bebida hasta terminarla ¿En serio quieres saber? intentó ocultar la sonrisa y se acercó hasta recargarse en mi hombro ¿Te digo? volví a preguntarle. Y sin despegarse, me contestó muy suavecito Pide la cuenta.