Diciendo que es tuya
16 de octubre de 2018
12 de octubre de 2018
¿Te puedo hacer una pregunta?
Llevábamos un rato en silencio.
Estaba concentrada en el camino y yo en su escote, recordando la ultima vez que mis manos se hundieron en su blusa y sintieron su suave y cálida piel.
¿En qué piensas?
¿Te puedo hacer una pregunta de sexo?
¿En serio?
¿Por qué no?
Mmm... está bien, pregunta
¿Cuándo volvemos a hacerlo?
La pregunta la tomó por sorpresa pero sonrió mientras sacudía la cabeza.
Eres un tonto, ¿lo sabes?
Me dejó frente a la casa. Un beso tímido en la mejilla sirvió de despedida y mientras subía la ventana reiteré mi intención
¿Responderás?
Pero, la ventana ya estaba cerrada y su auto avanzaba en dirección contraria. C'est la vie, me dije con resignación.
Pero en la noche, casi a punto de acostarme, recibí este mensaje
Supongo que ya veremos ;)
10 de agosto de 2018
2 de agosto de 2018
30 de julio de 2018
7 de julio de 2018
Por matemática pura
Apuró el último trago de su cerveza al ver a mi acompañante dirigirse con su amiga al baño; acercó su banco al mío y, apuntando con el vaso vacío, murmuró algo inentendible.
¿Perdón? ¿Qué?
Aclaró su garganta con la intención de hacerse entender por sobre las charlas y la música del bar, y sonriendo repitió Qué yo me la cogí y señaló el asiento a mi lado.
Lo miré incrédulo, sin saber cómo reaccionar a esa perversa declaración; mi frágil ego masculino se sintió herido y me invadió la ira ¿Cierto? ¿Falso? Y, aunque no tenía ningún derecho para reclamar me sentí traicionado. Pero, a decir verdad... ¿quién era yo para juzgar? Después de todo, ahora ella estaba conmigo y, aunque esa no era la primera vez que mis celos eran puestos a prueba, era la primera vez que la intención era tan directa.
Sonrió satisfecho ante mi azoro y pidió otra cerveza.
Consideré mis opciones pero, sin importar que tan "mareado" estuviera él o que tan convencido estuviera -por el alcohol- de mis habilidades, mi respuesta estaba lejos de ser física.
Me acerqué.
Desde que está conmigo, nos escapamos de dos a tres veces al mes para estar juntos y, te la pongo fácil: Dos veces (mínimo) por mes, por doce meses, durante tres años... Eso, sin contar nuestros encuentros fuera de un hotel.
Me miró confundido.
¿Te la cogiste una, dos veces? ¡Bien por ti! Pero, ella me eligió a mi; me ha elegido una y otra vez, cada vez. Y, seguramente ha tenido la oportunidad de poder cambiar pero, si eso ocurriera... muy seguramente, no regresaría a ti.
Quiso responder pero, en lugar de eso, dio un largo sorbo a su bebida; vi en su mirada algo del mismo odio que me había amargado la boca hacía poco y, mientras él regresaba a su lugar, esta vez fui yo quien pidió una cerveza.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






